La búsqueda de la realidad. La búsqueda de la diferencia de ésta y la verdad establecida de los poderosos. La búsqueda de la mirada directa del otro con uno mismo. Otra vez, la búsqueda de la realidad. La búsqueda de la propia, ahora sí, verdad. Una verdad que compartir. Una verdad que es una de tantas verdades. Conforman un mundo de espejos rotos. Sólo deteniendo la mirada podremos distinguir las distorsiones provocadas por la grietas. ¿Intentas repararlo? Encuentra el trozo en el que quepas entero y mírate. Entonces, te verás. Pero no te detendrás, tocará buscar al otro. ¿Agrietas más este espejo roto? ¿Lo arreglas? ¿Lo odias? Siente lo que es inevitable: El espejo es nuestra alma y todos la sentimos de un modo u otro.