ladridos
pues va y le dice: ¡cacho perra! ¿de dónde sales? del coño de mi madre, figúrate. a buen entendedor pocas palabras bastan el silencio es un castigo las palabras duelen y la poesía mata las palabras bellas te adormecen como al muerto putrefacto inhumado forense y Copérnico cacho perra, qué hambre aquí hay mucha carne aunque esté podrida ponle pimienta ponle limón sal y sésamo y un poco de amor un poco de luz del corazón Lázaro anda ayúdale deslumbra su óptica ciego de verdad Homero y Galileo con palabras bellas muerto putrefacto pintado de estrellas arderás en mi hoguera de pieles, carne y sangre deshuesados rota toda la dicha cacho perra del infierno revuelve tus tripas sácale de ahí dentro y vuelta a empezar